Jesús y las Escrituras

Una mirada histórica y bíblica para comprender el mensaje original de Jesús y el origen del cristianismo

Las Escrituras que Jesús conoció

Jesús, los apóstoles y Pablo nunca conocieron el Nuevo Testamento como libro. En su tiempo no existía. Cuando hablaban de las Escrituras, se referían exclusivamente a la Biblia hebrea: la Ley (Torá), los Profetas y los Escritos (Salmos), lo que hoy se conoce como Antiguo Testamento.

Por esta razón Jesús no escribió ningún libro. Su enseñanza se apoyaba en lo que ya estaba escrito y reconocido como Palabra de Dios desde hacía siglos.

El Nuevo Testamento no existía

Los escritos que hoy forman el Nuevo Testamento fueron redactados después de la muerte de Jesús. Durante décadas circularon cartas y relatos dirigidos a comunidades concretas y a situaciones específicas.

Dato clave: El canon del Nuevo Testamento se estableció oficialmente entre los siglos IV y V, mediante concilios y decisiones humanas, no por un mandato explícito de Jesús.

Esto no significa que esos escritos no tengan valor histórico, sino que no fueron concebidos originalmente como un libro sagrado independiente de las Escrituras hebreas.

¿Por qué existen tantas religiones cristianas?

La fragmentación del cristianismo no es casual. Tiene varias causas profundas que rara vez se analizan con honestidad:

Al ignorar las Escrituras que Jesús conoció y enseñó, se perdió el marco que daba coherencia y profundidad a su mensaje.

Jesús fue claro al declarar: «Yo solo he venido por las ovejas perdidas de la casa de Israel».

Una reflexión final

Sin las Escrituras que hoy se llaman Antiguo Testamento:

  • El Mesías no se comprende: Nunca se prometió un Mesías a los gentiles. El Mesías fue anunciado para la casa de Israel que se dispersó entre las naciones y para los judíos que, con el tiempo, añadieron numerosos mandamientos humanos a la Ley, haciendo imposible cumplir la Ley de Dios. Esto es lo que en el judaísmo se conoce como la ley oral, y lo que Pablo llamó “las obras de la ley”.
  • Las parábolas pierden profundidad: Cuando Jesús enseñaba por medio de parábolas, hablaba a su propio pueblo y lo hacía teniendo en mente las Escrituras que para Él eran sagradas.
  • La fe se fragmenta: El pueblo de Dios perdió su verdadera identidad a causa del engaño y la división producida por las religiones.

Volver a las Escrituras que Jesús leyó no es retroceder; es recuperar el origen y el sentido completo de su mensaje.