Las Escrituras que Jesús conoció
Jesús, los apóstoles y Pablo nunca conocieron el Nuevo Testamento como libro. En su tiempo no existía. Cuando hablaban de las Escrituras, se referían exclusivamente a la Biblia hebrea: la Ley (Torá), los Profetas y los Escritos (Salmos), lo que hoy se conoce como Antiguo Testamento.
Por esta razón Jesús no escribió ningún libro. Su enseñanza se apoyaba en lo que ya estaba escrito y reconocido como Palabra de Dios desde hacía siglos.
El Nuevo Testamento no existía
Los escritos que hoy forman el Nuevo Testamento fueron redactados después de la muerte de Jesús. Durante décadas circularon cartas y relatos dirigidos a comunidades concretas y a situaciones específicas.
Esto no significa que esos escritos no tengan valor histórico, sino que no fueron concebidos originalmente como un libro sagrado independiente de las Escrituras hebreas.
¿Por qué existen tantas religiones cristianas?
La fragmentación del cristianismo no es casual. Tiene varias causas profundas que rara vez se analizan con honestidad:
- Interpretaciones divergentes de los textos: A lo largo de la historia han surgido numerosos líderes que han creado doctrinas propias basándose en un Nuevo Testamento condicionado por traducciones, contextos culturales ajenos y lecturas fragmentadas (Un versículo de aquí, un versículo de allá).
- Desconexión del contexto israelita original: Las promesas del llamado Antiguo Testamento están dirigidas única y exclusivamente al pueblo de Israel. No hablamos aquí del judaísmo rabínico moderno; ese tema se abordará más adelante.
- Doctrinas construidas sobre versículos aislados: La mayoría de las denominaciones cristianas fundamentan sus enseñanzas en pasajes del Nuevo Testamento sacados de su contexto histórico y bíblico.
- Poder político y divisiones históricas: Intereses políticos, concilios y rupturas institucionales contribuyeron a la multiplicación de credos y denominaciones.
Al ignorar las Escrituras que Jesús conoció y enseñó, se perdió el marco que daba coherencia y profundidad a su mensaje.
Jesús fue claro al declarar: «Yo solo he venido por las ovejas perdidas de la casa de Israel».
Una reflexión final
Sin las Escrituras que hoy se llaman Antiguo Testamento:
- El Mesías no se comprende: Nunca se prometió un Mesías a los gentiles. El Mesías fue anunciado para la casa de Israel que se dispersó entre las naciones y para los judíos que, con el tiempo, añadieron numerosos mandamientos humanos a la Ley, haciendo imposible cumplir la Ley de Dios. Esto es lo que en el judaísmo se conoce como la ley oral, y lo que Pablo llamó “las obras de la ley”.
- Las parábolas pierden profundidad: Cuando Jesús enseñaba por medio de parábolas, hablaba a su propio pueblo y lo hacía teniendo en mente las Escrituras que para Él eran sagradas.
- La fe se fragmenta: El pueblo de Dios perdió su verdadera identidad a causa del engaño y la división producida por las religiones.
Volver a las Escrituras que Jesús leyó no es retroceder; es recuperar el origen y el sentido completo de su mensaje.